Existen dos tipos de lesiones deportivas: las agudas y las crónicas. Una lesión aguda es la que ocurre de repente; por ejemplo, al "doblarse" el tobillo tras asentar el pie de mal modo o al ser golpeado en la cara con el codo de un oponente durante una disputa por un rebote.

Las lesiones crónicas surgen a partir de repetidas distensiones de grupos musculares o articulaciones y pueden contribuir a su aparición la técnica de un jugador, una anormalidad estructural o cuando un jugador está experimentando un crecimiento importante.

Las siguientes son algunas lesiones comunes en el básquetbol:

  • Esguince de tobillo (los síntomas incluyen dolor, inflamación y rigidez).
  • Hematomas (sangrado bajo la piel causado por un golpe). Prevalecen particularmente después del partido.
  • Lesiones nasales (un golpe directo —p. ej., con el codo en una disputa por un rebote— puede hacer que la nariz sangre o se quiebre, o bien provocar otra lesión facial).
  • Lesiones articulares de la rodilla (los síntomas incluyen dolor, inflamación y rigidez). El LCA (ligamento cruzado anterior) se lesiona típicamente con un retorcimiento, mientras que en el caso del LCP (ligamento cruzado posterior) a menudo se trata de un impacto en la rodilla (como al caer o aterrizar de un salto sobre la rodilla). Las lesiones del LCA son más comunes en el básquetbol.
  • Daño dental (un golpe en la mandíbula puede fisurar, quebrar o hacer caer los dientes; es posible que esto ocurra al ir a por un rebote. O bien los dientes se pueden fracturar si el jugador se golpea contra el piso).

Todos los entrenadores deben tener un conocimiento básico de primeros auxilios. Cuando el entrenador no está seguro de qué hacer, es mejor no mover al atleta y buscar ayuda.

El tratamiento recomendado en el caso de esguinces, distensiones o lesiones articulares incluye lo siguiente:

  • Descanso
  • Hielo (aplicar hielo por 20 minutos cada dos horas durante las primeras 48 a 72 horas)
  • Compresión (aplicar una venda elástica firme para comprimir la zona de la lesión)
  • Elevación (mantener en todo momento la zona lesionada por encima del nivel del corazón)
  • Derivación (consultar a un médico correspondiente lo antes posible)
  • No usar calor (el calor aumenta el sangrado)
  • No tomar bebidas alcohólicas (el alcohol también aumenta el sangrado y la inflamación)
  • No correr (correr o hacer ejercicio aumenta el flujo de sangre y esto retrasa la curación)
  • No recibir masajes (el masaje aumenta la inflamación y el sangrado)

Cuando a un jugador le sangra la nariz debe dejar de jugar y sentarse con la cabeza inclinada hacia adelante. Mientras se aprietan las fosas nasales, debe respirar a través de la boca, y la nariz debe dejar de sangrar dentro de los siguientes 10 minutos (mantenerla presionada durante este tiempo).

Si el sangrado continúa o hubo un golpe directo en la nariz, el jugador debe recibir asistencia médica.

Si el jugador perdió un diente, este debe lavarse en leche si es posible (o en agua si no hay leche) y el atleta debe recibir inmediatamente tratamiento dental.

Los atletas pueden además realizar lo siguiente para disminuir el riesgo de lesiones:

  • Usar calzado de la talla adecuada,
  • Vendar las articulaciones según sea necesario (p. ej. los tobillos),
  • Utilizar protector bucal,
  • Buscar asesoramiento para rehabilitar las lesiones y cumplir el tratamiento recomendado en su totalidad.